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El formaldehído y la salud

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La pelona (Frida Kahlo)

En las últimas semanas hemos visto un gran despliegue informativo por diversos medios de comunicación sobre la relación que existe entre algunos productos usados para el cuidado del cabello y el desarrollo de enfermedades, como la pérdida de cabello, quemaduras del cuero cabelludo, dermatitis de contacto por irritante primario y alérgicas, problemas respiratorios, oculares.

Así como el creciente riesgo de desarrollar cáncer de órganos sólidos y leucemias, en pacientes que usan estos producto, o los profesionales de la peluquería que están expuestos en forma continua a ellos; específicamente nos referimos a los productos que contienen Formaldehído.

Concretamente, la noticia que ha circulado se refiere a la relación entre los productos a base de Queratina y su alto contenido de Formaldehído.

Como es bien sabido, la mayoría de los productos a base de queratina que se expenden en Venezuela, tienen en su formulación diversas concentraciones de formaldehído, muchos de ellos a concentración no permitida; es decir, superior a 0,1% y 0,2% (productos de uso bucal u otros,  respectivamente).

El Formaldehído o metanal es un compuesto químico, más específicamente un aldehído (el más simple de ellos), altamente volátil y muy inflamable, de fórmula H2C=O. Fue descubierto en 1867 por el químico alemán August Wilhelm von Hofmann. Se obtiene por oxidación catalítica del alcohol metílico. A temperatura normal es un gas, en condiciones normales de presión y temperatura (C.N.P.T.), incoloro, de un olor penetrante, muy soluble en agua y en ésteres. Las disoluciones acuosas al ? 40 % se conocen con el nombre de formol, que es un líquido incoloro, de olor penetrante y sofocante; estas disoluciones pueden contener alcohol metílico como estabilizante. Puede ser comprimido hasta el estado líquido; su punto de ebullición es -21 °C.

El Formaldehído, es producido a gran escala en el mundo, utilizado por distintas industrias y como conservador y desinfectante, ha sido clasificado como cancerígeno por los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es uno de los compuestos orgánicos básicos más importantes de la industria química. Antiguamente se utilizaba una disolución de 35% de formaldehído en agua como desinfectante, y en la conservación de muestras biológicas y cadáveres frescos.

Otro uso es en la fabricación de textiles libres de arrugas o desarrugados. En éstas, el contenido en metanal libre podía alcanzar hasta 2% del peso total del textil.
Actualmente, se ha bajado el contenido, y si supera 0,15% éste debe ser declarado en la etiqueta con la recomendación de lavar la prenda antes de usarla, debido a su gran toxicidad al combinarse con átomos ionizados negativamente libres en el ambiente bajo C.N.P.T. Aún se utiliza como conservante en la formulación de algunos cosméticos y productos de higiene personal como champúes, cremas para baño, sales iodicas para la higiene íntima femenina; se ha utilizado también en los famosos alisadores o desrizadores de cabello y últimamente como constituyente importante de los productos a base de queratina para el cabello.
Sin embargo, estos productos se han prohibido debido a su alto riesgo de salud en muchos países, pero lamentablemente el control y vigilancia de estas restricciones no son confiables ni regulares.

Así mismo, se usa en síntesis orgánica para producir abonos, papel, madera contrachapada, resinas de urea-formaldehído, colorantes explosivos, y en la fabricación de extintores de incendios, entre otros usos.

Esta sustancia había sido ya considerada como cancerígena probable para el hombre. Pero, después de una nueva evaluación, la agencia para el cáncer de la OMS, el Centro International de la Recherche sur le Cancer (CIRC), con sede en Lyon (Francia), concluyó que su cancerogenicidad no plantea dudas.

Un grupo de expertos de diez países reunidos en el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer estimó que se dispone ahora de indicaciones suficientes que demuestran que el Formaldehído  provoca cáncer rinofaríngeo en el hombre y leucemias.
Nosotros en dermatología lo conocemos como un potente sensibilizante; debido a su amplio uso es difícil estimar  su exposición, pues se halla presente en tejidos textiles, medicaciones, antiperspirantes, cosméticos,, papel fotográfico, productos de limpieza, barnices, pinturas, curtidos, aceites minerales, colas, resinas fenólicas y plásticas, calzados deportivos, entre otros productos. Con frecuencia puede aparecer reacciones positivas sin relevancia clara clínica, debido a la presencia de fuentes ocultas de sensibilización.

Recientemente, Rolando Hernández Pérez tuvo la oportunidad de atender a una colega con un severo cuadro respiratorio y dermatológico después que se practicara unas “transparencias” en su cabello y tratamiento con queratina para alisar su ensortijado cabello afro-americano, a pocas horas de su aplicación presentó disnea, tos intensa, malestar general, edema de cuero cabelludo, vesiculización y escoriación del mismo, lo que obligó a internarla en una unidad de cuidado intermedio para su vigilancia adecuada. La colega, afortunadamente, superó esta situación, ha decidido hacer honor a su origen africano y desistió de este “fashion” de los estilistas occidentales.

Los Editores.

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Mesa de redacción de Piel Latinoamericana. Donde recibimos casos, aportes e información de interés para la comunidad latinoamericana dermatólogica

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