La piel sana y enferma ha sido, es y será objeto de tratamiento literario por múltiples razones. La más evidente es su exposición a todas las miradas. Sin embargo, no todos la ven de la misma manera. Quienes ejercen la dermatología tienen un especial interés en ella que, por ser un enfoque especializado, es necesariamente una visión parcial cuyo reduccionismo sólo puede conjurarse si el médico ha bebido lo suficiente (nunca es suficiente) de las aguas frescas y abundantes de la literatura y otras disciplinas humanísticas.
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PIEL-L Latinoamericana Publicacion periodica en dermatologia | Fundada en 1998